EN PRIMER PLANO: UN ESTUDIANTE DE AGRICULTURA DEL WVC // Conoce a Apolinar Ramos, residente desde hace mucho tiempo del valle de Wenatchee y actual alumno del Programa de Formación para Empleados Hispanos de Huertos (HOEEP) del Wenatchee Valley College. Hace más de 20 años, Apolinar, o «Poli», como le conocen sus amigos, hizo un descubrimiento agrícola único en McDevitt Orchards, en Peshastin, donde trabaja. Se dio cuenta de que una rama de un peral D’Anjou en concreto producía frutos de una forma y un color diferentes a los del resto de las ramas, así como a los de los demás árboles del mismo bloque.
En la actualidad, trabaja con un equipo de científicos en Pullman para determinar en qué medida esta mutación difiere del fruto del árbol madre. La relación de Apolinar con el WVC se remonta a 1997, cuando tanto él como el actual profesor de Agricultura del WVC, Francisco Sarmiento, eran alumnos del Nivel I de Introducción a la Horticultura y, posteriormente, del Nivel II de Horticultura Avanzada del HOEEP. A pesar de llevar más de tres décadas trabajando en el sector frutícola y de sus estudios agrícolas previos, Apolinar ha mantenido su interés por seguir aprendiendo. «Por iniciativa propia —y simplemente para ampliar sus conocimientos— se ha matriculado en los tres primeros niveles de Horticultura y en dos niveles de Viticultura», afirmó el profesor Sarmiento. Apolinar es actualmente alumno del Nivel IV del programa de Gestión Agrícola del HOEEP, que comenzó el 5 de noviembre en la zona de Royal City.
La curiosidad y la capacidad de observación de Apolinar no solo son puntos fuertes en el aula, sino que
le llevaron a darse cuenta de pequeñas diferencias en las peras de un árbol D’Anjou concreto situado en
una parcela de perales ecológicos de los huertos McDevitt. Para un ojo inexperto, estas diferencias
en la apariencia podrían haber pasado desapercibidas, pero Apolinar atribuye a sus estudios en el WVC y
a lo que aprendió de sus profesores, además de a su perseverancia y naturaleza trabajadora,
el haberle ayudado a hacer este descubrimiento. «Logré diferenciar entre una mutación
y un híbrido... En 1990 descubrí este tipo de pera; es la misma variedad, es
la pera D’Anjou, pero era muy diferente, la rama mutante del árbol madre.
Me llevó muchos años llegar a esta conclusión», afirmó.
Según el profesor Sarmiento, estas mutaciones genéticas son poco frecuentes. «Se trata de una experiencia única, no solo para Apolinar, sino también para nuestro sector, ya que estos casos de mutación no ocurren todos los días. Me alegro de que haya sido él quien descubriera e identificara las diferencias entre la planta madre y la mutación», afirmó. El jefe de Apolinar, Matthew McDevitt, también destacó la curiosidad de Apolinar: «Siempre está mirando a su alrededor, observando». Tras años de documentar lo que veía en el huerto y de consultar con sus profesores de Agricultura del WVC, Apolinar llevó su investigación al siguiente nivel y se puso en contacto con investigadores agrícolas de Qualterra en 2021.
La Dra. Seanna Hewitt, científica sénior en genómica y especialista en gestión de subvenciones de Qualterra, explicó que las mutaciones «de variegación», también llamadas «bud sports», «se producen cuando surge un cambio espontáneo genético o epigenético [factores ambientales que afectan a la función de los genes] en el interior de una planta y da lugar a individuos o tejidos que difieren en apariencia o crecimiento de la variedad original. Pueden dar lugar a variedades completamente nuevas, pero confirmar que se ha producido un verdadero cambio hereditario requiere tiempo y un análisis minucioso». La secuenciación genética que llevaron a cabo la Dra. Hewitt y su equipo reveló que el árbol madre D’Anjou y la rama mutante son bastante similares, pero también identificó «varias regiones de interés» que se están estudiando más a fondo. «Si podemos establecer que existen diferencias genéticas reales y que esas diferencias se conservan a través de la propagación, entonces podría existir la posibilidad de solicitar la patente de una nueva variedad», afirmó la Dra. Hewitt.
Por su parte, Qualterra ha sufragado los gastos del trabajo posterior a la secuenciación genética, lo que está ayudando a la empresa a perfeccionar sus vías de detección de enfermedades. «Ha sido un proyecto estimulante e interesante en el que trabajar, y el trabajo realizado hasta ahora nos ha proporcionado una orientación útil para la siguiente fase de pruebas», reconoció el Dr. Hewitt.
Apolinar reconoce que este tipo de investigación lleva tiempo y que, si los futuros análisis genéticos abren la puerta a la patentabilidad, el coste podría ser considerable, pero nada de esto empaña su entusiasmo por el proyecto. «Lo más importante para mí es haber podido llevar a cabo esta investigación —bueno, yo lo llamo investigación. Ggracias a mi duro trabajo en el huerto, a mis estudios y a mis profesores de la universidad, he llegado a este momento en el que he encontrado la mutación».
Los profesores Frank, Jr. y Francisco Sarmiento comparten el entusiasmo de Apolinar y celebran sus logros. «Él sabe que la mutación presenta suficientes indicios como para considerarla una nueva variedad…y realmente espero que pueda crear una nueva variedad patentada en el futuro. Le apasiona mucho su trabajo con los frutales. Estamos muy orgullosos de que esto le haya pasado a un graduado del programa HOEEP del Wenatchee Valley College, ¡y a un amigo!», comentó Francisco.
ESTUDIANTE DE WVC EN EL FOCO // Les presentamos a Apolinar Ramos, residente del valle
de Wenatchee desde hace muchos años y actual estudiante del Programa Educativo para
Empleados Hispanos de la Huerta (HOEEP, por sus siglas en inglés). Hace más de 20
años que Apolinar, o «Poli» como lo llaman sus amigos, descubrió algo muy singular en
la huerta donde trabaja, McDevitt Orchards, en Pehastin. Observó que en una de las
ramas de un peral D’Anjou crecían peras que tenían una forma y un color diferentes
a las de las otras ramas del mismo árbol y también a las de los demás perales del mismo bloque.
Ahora está trabajando con un equipo de científicos en Pullman para determinar en qué medida
difiere esta mutación del peral «madre». Apolinar lleva vinculado al WVC
desde 1997, que es cuando él y Francisco Sarmiento, uno de los actuales
profesores de agricultura en el Wenatchee Valley College, eran estudiantes en dos cursos del HOEEP: Nivel
I Introducción a la Horticultura y Nivel II Horticultura Avanzada. A pesar de sus
estudios anteriores y el hecho de que haya trabajado en la agricultura durante más
de tres décadas, Apolinar ha mantenido vivo su interés por seguir aprendiendo. «Por
su propia voluntad─y solo para ampliar sus conocimientos─se matriculó en los tres primeros
niveles de Horticultura y dos niveles de Viticultura», dijo el profesor Sarmiento. Actualmente,
Apolinar está cursando el Nivel IV, Gestión Agrícola, que comenzó el 5 de noviembre
y se imparte en la zona de Royal City.
La curiosidad y la capacidad de observación de Apolinar no solo son puntos fuertes en el aula, sino que le llevaron a darse cuenta de pequeñas diferencias en las peras de un árbol D'Anjou concreto en una parcela de perales ecológicos de los huertos McDevitt. Para un ojo inexperto, estas diferencias en la apariencia podrían haber pasado desapercibidas, pero Apolinar atribuye este descubrimiento a sus estudios en WVC y a lo que aprendió de sus profesores, además de su perseverancia y su personalidad trabajadora. «Logré distinguir [entre] lo que es una mutación [y] lo que es un híbrido... En 1990 descubrí este tipo de pera; es la misma variedad, la pera D'Anjou, pero era muy diferente, la rama que es la mutación de la madre. Me llevó muchos años llegar a esta conclusión», afirmó.
Según el profesor Sarmiento, estas mutaciones genéticas son poco frecuentes. «Esta es una experiencia única, no solo para Apolinar, sino también para nuestro sector, ya que estos casos de mutaciones no se dan todos los días. Me alegro de que fuera él quien identificara las diferencias entre el peral «madre» y la mutación». Matthew McDevitt, el jefe de Apolinar, también destacó la curiosidad de Apolinar: «Siempre está atento a su entorno, observando». Tras años de documentar lo que veía en el huerto y consultar con sus profesores de agricultura en WVC, Apolinar llevó su investigación al siguiente nivel al ponerse en contacto con un equipo de científicos agrícolas de Qualterra en 2021.
La Dra. Seanna Hewitt, científica principal en genómica y especialista en gestión de subvenciones en Qualterra, explicó que las mutaciones espontáneas «se producen cuando un cambio genético espontáneo o un cambio epigenético espontáneo [cuando los factores ambientales afectan a la función de los genes] se produce dentro de una planta y da lugar a individuos o tejidos que son distintos en apariencia o crecimiento respecto a la variedad original. También pueden dar lugar a variedades completamente nuevas, pero se requiere mucho tiempo y un análisis minucioso para confirmar que se haya producido un cambio verdadero y heredable». La secuenciación genética que la Dra. Hewitt y su equipo han realizado ha indicado que el peral D’Anjou «madre» y la rama mutante son muy parecidos, pero también identificaron «varias regiones de interés» que aún están siendo estudiadas. «Si podemos establecer que hay diferencias genéticas reales, y si esas diferencias se mantienen al ser propagadas, entonces podría haber la posibilidad de patentar la nueva variedad», dijo la Dra. Hewitt.
Por su parte, Qualterra ha sufragado los gastos de la secuenciación posgenómica, lo cual está ayudando a la empresa a perfeccionar su capacidad para detectar mutaciones espontáneas. «Ha sido un proyecto desafiante e interesante de llevar a cabo, y el trabajo realizado hasta ahora nos ha marcado el rumbo a seguir en las siguientes fases del análisis», comentó la Dra. Hewitt.
Apolinar reconoce que este tipo de investigación requiere tiempo, y si los análisis genéticos que se realicen en el futuro abren la puerta a la posibilidad de patentar, puede que también haya un coste significativo, pero nada de esto empaña el entusiasmo que Apolinar siente por el proyecto. «Lo más importante de mi vida es que he llegado a esta investigación, bueno, yo le llamo investigación. Gracias al duro trabajo en el campo, a mis estudios y a mis profesores del colegio, he llegado a descubrir esa mutación».
Los profesores Frank, Jr. y Francisco Sarmiento comparten la emoción de Apolinar y celebran sus logros. «Él sabe que la mutación presenta suficientes indicadores para ser una nueva variedad… y realmente espero que pueda patentar una nueva variedad en el futuro. Le apasiona su trabajo en la industria frutícola. ¡Estamos muy orgullosos de que esto le haya pasado a un graduado del programa HOEEP del Wenatchee Valley College, y a nuestro amigo!», comentó Francisco.