
Para María Navarrete, el Wenatchee Valley College fue algo más que un simple punto de partida en su trayectoria educativa superior. Era un lugar donde se sentía como en casa. Como estudiante de primera generación, la idea de empezar en una gran universidad le resultaba abrumadora. El WVC le ofrecía algo diferente: un ambiente acogedor, horarios flexibles que se adaptaban a su vida laboral, clases más reducidas con apoyo personalizado y un camino asequible hacia su futuro.
Durante su estancia en el WVC, María encontró algo más que libros de texto y trabajos: encontró una comunidad. Las largas horas de estudio en la biblioteca se convirtieron en amistades que perduraron más allá de la graduación. El apoyo de los profesores le ayudó a ganar confianza, y una memorable clase de sociología despertó en ella una pasión por el trabajo social que marcaría su carrera profesional.
En la actualidad, María es coordinadora de salud y jóvenes migrantes no escolarizados en el Distrito de Servicios Educativos del Centro-Norte. En su puesto, ayuda a poner en contacto a los estudiantes migrantes y a sus familias con los recursos educativos y sanitarios que necesitan para prosperar. Es un trabajo que supone para María cerrar el círculo, ya que en su día se encontró en la misma situación, soñando con un futuro mejor.
El WVC sigue ocupando un lugar especial en su corazón. Los cimientos que sentó aquí no solo la prepararon para obtener un máster en Trabajo Social, sino que también ayudaron a su familia. De hecho, cinco de sus hermanos también estudiaron en el WVC, lo que lo convierte en una auténtica tradición familiar.
El consejo de María para los estudiantes de hoy es claro: «Aprovechad al máximo todo lo que ofrece WVC. Participad en programas como CAMP, TRIO, MESA, el Senado Estudiantil y los clubes. Estableced una buena relación con vuestros profesores y no tengáis miedo de pedir ayuda. Aquí hay muchísimos recursos para ayudaros a triunfar; solo tenéis que aprovecharlos».
Les deja a los alumnos un último consejo: «Dentro de cinco o diez años, no os arrepentiréis de lo que hayáis hecho, sino solo de las oportunidades que no hayáis aprovechado. Querer es poder. Si tenéis la voluntad, tenéis el poder».